lunes, 7 de septiembre de 2009



La discapacidad
Una mirada psicoanalítica



Interrogar la discapacidad es poner a jugar para el psicoanálisis, el estatuto mismo del sujeto.

La política para nuestra práctica es la del síntoma, lo que permite pensar al sujeto en términos de real.

La discapacidad como entidad discursiva queda del lado de la diferencia en términos de déficit, poniendo a jugar muchas veces la discriminación y la segregación.

Todo discurso al decir de Lacan hace lazo. Los discursos de la época quedan muchas veces ligados a ideales que se proponen en un hacer que muchas veces ponen a jugar la exclusión.

Se trata de cómo hacer lazo con los elementos del psicoanálisis, rescatando al sujeto más allá de las identificaciones.

La identificación en una identidad es la forma que muchas veces toma la discapacidad, en este sentido es político obstaculizar dicha identidad.

La igualdad de derechos exigida en la mayoría de las veces por el marco social, deja traslucir un fondo en el cual la discapacidad se pone en juego como lo inhabilitado, paradoja, dónde el reclamo de igualdad pone a jugar la desigualdad en términos segregativos.

La política para el psicoanálisis, es la del síntoma en términos de lo que el síntoma dice de singular, y único; la política para el psicoanálisis es responsabilidad, y acto.

Se trata de hacer entrar la discapacidad, en términos de responsabilidad, política que permita disponer de un sujeto en tanto responsable.

Las discapacidad como un lugar otro que posibilite en la diferencia hacer lugar.

Siempre para el psicoanálisis se trata de otro lugar, otra entrada.

Pensar la diversidad como entrada de lo diferente, que no es lo mismo que la homogenización como unificación de las diferencias y exclusión de las mismas.

En general la discapacidad que da ligada a lo diferencial, la institución pública, las instituciones educativas quedan muchas veces ordenadas en esta perspectiva

Sabemos que en la actualidad comprobamos que la problemática de la integración escolar de niños y adolescentes con capacidades especiales surge como un interés explicito en las legislaciones y políticas educativas.

Apostamos a que con la discapacidad se pueda disponer, se trata del acceso a la palabra.

Si la política es la del acto, entonces la entrada es con la discapacidad, con lo que no anda, para todo sujeto parlante.

La cristalización de la identificación como uno, impide hacer entrar otro real. La identificación de otro real es la constitución de otro imaginario.

Identifiquemos con la discapacidad la posibilidad de un sujeto, posibilidad que es siempre otra.

Hacer de la diversidad un síntoma que haga posible otra lectura,

Se trata de otra lectura, otro recorrido, entonces la discapacidad como otro campo.

Identificar otro real, una apuesta posible respecto del tratamiento de lo que no anda, hacer entrar el error, es para el psicoanálisis la posibilidad de que el síntoma se constituya en su dimensión de real.

No hay un psicoanálisis de la especialidad, no hay otra especificidad que la sujeción del parlante al Otro de la palabra; queda dicho de este modo que toda política dirigida al sujeto es la perspectiva a lo real.
Pensemos en este sentido en un recorrido que permita ir de la identificación, a la posibilidad de constitución de otro imaginario, no sin la entrada del error y la discapacidad como punto de partida de lo humano

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