sábado, 18 de diciembre de 2010

Cuando las diferencias lindan con la exclusión.

Cuando Lacán estaba dictando sus Seminarios, allá por los años ‘60 s
anticipaba grandes movimientos donde el racismo y la exclusión social se iban a
encarnizar en totalitarismos que no permitirían la tolerancia de las
diferencias.



Cuando la diferencia se trasforma en rechazo, entonces tenemos el racismo; la
intolerancia, que muchas veces puede llevar a la eliminación del otro
diferente, es el fracaso mismo de lo humano, pero a su vez es lo más mortífero
del sujeto parlante.

Lacán dice que se trata de hacer con la diferencia en lugar de excluirla,
reducirla o marginarla, respecto de un análisis , esto es poder entrar con la
castración , con el síntoma como lo disfuncional que no anda , pero en tanto
no anda, es lo que permite el mantenimiento de las diferencias y el
sostenimiento de lo otro de sí.

Con todo esto , pensaba en los acontecimientos porteños y no tanto, de las
ocupaciones de tierras por parte de inmigrantes, argentinos, en fin , el
pueblo, que desintegrado de su lazo social , va a ocupar un lugar pero sin
destino, sin rumbo, sin proyección.

Las políticas de estadlo se ven carentes de armado de estructura que permita
alojar , sostener un lugar , para aquellos que en realidad son carnada de
políticas oportunistas que, lejos de permitir la inclusión social, expulsan
hacia la intolerancia y la marginación.

El episodio del parque indoamericano, llama a la reflexión, un lugar con un
nombre originario, y se trata de los pueblos originarios, se trata de la tierra,
el lugar, el origen.

La ocupación ilegal muestra la eclosión de un sistema que no protege, la
protección no es el regalo de tierras, sino la posibilidad de que haya
apropiación, haya derecho a la tierra.

Se trata en este sentido de la fundación como punto de partida para poder pensar
en que el derecho a la tierra, es connatural; cuando esto no acontece entonces
la discriminación y el rechazo, son los modos del no tratamiento de
las diferencias, así la respuesta social, es una respuesta que linda con el
rechazo.

La ocupación de tierras debe permitirnos pensar en el entramado social, en lo
originario, como punto de articulación para penar también lo americano como
propio, como un lugar que haga a lo común y a lo diferente.

Pensar lo americano no debe conducir a ventajismos políticos, a estrategias que
hagan de lo político lo partidario, que siempre es una política impolítica, no
va de la mano del bien común.

El bien sin una connotación moral, debe, sí tener una perspectiva, que permita
hacer entrar las diferencias, en una parte del continente que debe aún
recuperar su rasgo, su marca originaria, que aún debe hacer un acto
fundacional, en cada paso transitado, en cada conquista lograda.

Lo americano aún es para armar, para apostar, apuesta que debe responsalibilizar
a cada uno de lo que habitamos estas latitudes del planeta.

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