
Rousseau, con el Emilio, obra fundamental de la pedagogía iluminista de la Francia de la revolución, sienta las bases sobre las cuales se basara la educación, como modo de transformar el niño animal, a la cultura .Por lo tanto la educación quedara signada por esa marca de trasformación de lo que podemos llamar el instinto y su transformación en la sublimación.
Si damos una vuelta por el psicoanálisis, podemos decir que el acto mismo de educar, es un imposible en la medida que la pulsión, y el objeto no es regulado por la vía pedagógica, lo que hace que, el sujeto que encarna al niño aparezca en una multiplicidad de síntomas que hoy aqueja la escuela.
Del "Emilio" de Rousseau al niño posmoderno tenemos un trayecto enorme, donde la sociedad ha transitado por infinidad de cambios, entre ellos, la entrada del mercado, y la posición del niño como objeto de ese mercado, la escuela hoy es un lugar que ha declinado su función y sus operaciones quedando estas reemplazadas por el transito del neoliberalismo que desata al sujeto muchas veces a lo peor.
Tenemos con esto un problema que es cómo articular la educación, la pulsión y una cultura globalizante que elide las diferencias.
El psicoanálisis intenta el tratamiento de lo que no anda, de lo que el discurso del amo impone y que resiste el sujeto, porque el sujeto del inconsciente, nos dice que el amo siempre falla en su aspiración de que todo marche.
En la obra de Rousseau está condensada la idea de que es posible civilizar la bestia y darle estatuto humano pensado esto desde una idea evolucionista que instala la idea pedagógica de lo evolutivo como progresión.
En el psicoanálisis no hay tal idea de progresión ya que los efectos son por saltos, y en cada salto hay efectos de sujeto, efectos de real, movimientos del sujeto respecto de su goce.
Hoy la escuela debe ser receptáculo de una enorme complejidad social, las disoluciones del lazo social, las nuevas configuraciones familiares, son algunos de los puntos que la escuela debe responder, sin poder en muchos casos hacerlo.
En este sentido pensemos en la posibilidad para el psicoanálisis de hacer entrar el problema aún que
esto sea responder desde el lugar amo que lo social muchas veces impone.
La violencia que estalla en las escuelas, que supera la agresividad, supone la exclusión de lo que hay que tratar, entonces se trata de educar, pero que esto sea de un sadismo menor.
Lacan hablaba del sadismo en la educación ligando esto al discurso del amo, discurso en que el agente es el S1, significante amo, significante que impone saber al otro.
Se trata de que la escuela pueda alojar, ubicando los limites que su investidura porta, pero pudiendo tensar, las variables que se presentan con los cambios epocales.
La escuela como lugar de límite, de norma, de aprendizaje
Debe sostener su semblante, pero en tanto tal, también debe estar atenta a los cambios de la época, pudiendo pensar que estatuto para el niño, en una época donde el niño se presenta como objeto resto del mercado y la globalización.
El psicoanálisis está presente en el ámbito educativo prestando su semblante, prestando un saber que se sostiene en los intersticios de un saber que no se sabe.
Lic. Nestor Medvuidenur
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